Asunción, Agencia Ip.- Hace 5 años un grupo de jóvenes valenzolanos, tuvo la idea de vivir la Semana Santa, en el día de mayor dolor, que es viernes, con una experiencia que los acerque vivencialmente al acontecimiento de la pasión y muerte de Jesucristo. Decidieron armar un escenario en el patio del templo de la Parroquia San José Esposo, patrimonio cultural e histórico del país que combina estilos barroco y rococó. Este templo fue construido en el siglo XVIII (alrededor de 1757-1783), costeada por el padre Víctor Antonio Fernández de Valenzuela, quien dio nombre a la ciudad. Alberga más de 1.300 piezas restauradas, retablos únicos y esculturas talladas que muestran la riqueza de la época colonial. Valenzuela es una ciudad del departamento de Cordillera en Paraguay, ubicada a aproximadamente 107 kilómetros de Asunción.
Los jóvenes artistas, representaron esculturas vivientes, cubriéndose el cuerpo con el lodo de color ocre de los esteros circundantes. Realizaron tres cuadros vivientes, donde los actores permanecían estáticos, remarcando con el tono logrado, el dramatismo de las escenas de la Semana Santa. Estos tres cuadros representaban La Última Cena, la Crucifixión y La Piedad. La reacción del público, los alentó a seguir el año siguiente en el mismo patio, ampliando el número de esculturas vivientes y atrayendo más personas, que llegaron no sólo de la comunidad, sino de departamentos vecinos, de la capital y de otros lugares. El tercer año, buscaron un lugar más amplio y se trasladaron a orillas de una laguna, no lejos del centro urbano. En este quinto año, decidieron volver a la ciudad, pero no ya en el patio, sino en las calles de Valenzuela, para permitir la mayor participación de personas. Incorporaron una procesión de doscientos metros, con luces de candiles y antorchas.

La profesora jubilada Benita Salinas, es una de las integrantes de la comunidad que organiza el Viernes Santo de Valenzuela. Ella fue directora del Colegio Nacional San José de Valenzuela y actual directora de la Casa de la Cultura y Museo Histórico de Valenzuela. Es la guía local de los visitantes que llegan hasta esta ciudad turística del departamento de Cordillera.
Ella nos relató la historia de esta celebración que ha ido cobrando relevancia, cada año. En el 2026, se ha tenido el cuadro de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén; La Última Cena; la Verónica misericordiosa que enjugó con su pañuelo la sangre y el sudor de Jesús; la Virgen de Los Dolores; San Juan el discípulo amado, y un retablo de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. “Este año llegaron de diferentes partes del país, de Concepción, Ciudad del Este, Asunción y ciudades aledañas”, relata con entusiasmo la profe Benita, remarcando lo impresionante y emotivo de la jornada.
“Tenemos muchos grupos que han trabajado en diferentes tareas: desde hermosear al sitio de las representaciones, armar la escenografía, montar los escenarios, fabricar los candiles y antorchas. Nos llena de alegría ver cómo los jóvenes crecen como artistas y fortalecen su fe. Además, del respeto que muestran a la tradición de la comunidad y del país”.
“Apoyamos con los fundamentos de los retablos, con la logística, con otras profes. Este año hemos tenido el apoyo económico de la Gobernación, del gobernador Denis Lichi que se mostró muy interesado en nuestro trabajo y de la secretaria de turismo, Graciela Acuña. También nos apoyó la Secretaría Nacional de Turismo SENATUR, con los guías que atendieron a los turistas. Existen tantas personas a las que quisiéramos reconocer, que dieron aportes económicos y sobre todo, donaron su voluntariado, su creatividad, su entusiasmo, su mano de obra. Queremos ir agregando más cuadros, cada año. La cantidad de personas que llegó en esta oportunidad, es un aliciente, un incentivo para Valenzuela”, dice Benita Salinas.
“Quiero mencionar a algunas personas, como a los jóvenes profesores Fabián Lugo y Rodrigo Espínola, artífices de estos trabajos, que contagian su entusiasmo a todas las personas que se han llenado de lodo para convertirse en esculturas. También agradecer al párroco Modesto Martínez, a Rodrigo Kirchhoffer que nos apoyó con el montaje del escenario, las plantas, los árboles. También colaboró la Asociación de Productores, la Comisión 15 de Mayo; prestaron no sólo aporte económico, sino también servicios invaluables. Y otras personas como la familia Fernández, Chechi, Edith, Mirta…,; Elvio y Néstor Armoa Sánchez, Luis Cantero, el Grupo de Apoyo de la Parroquia y la doctora Nathalia González de Rotela. Son muchos. Están también, Zuni y Cilda Vázquez y un turista llamado Clemente, que entregó un aporte económico. No quiero olvidarme de ninguno. Puedo decir que este trabajo es de la comunidad de Valenzuela y los amigos de la comunidad.
“Y quiero destacar que hemos llegado al corazón de las personas. Hemos observado cómo la gente se conmovía con los cuadros, que a pesar de ser mudos, han transmitido sentimientos en las personas, que acompañaban con oraciones, sollozos y lágrimas”, dice Benita.