Ciudad del Vaticano.-León XIV conmemoró este miércoles el 80.º aniversario del bombardeo nuclear estadounidense que devastó la ciudad de Hiroshima, Japón, y criticó la búsqueda de una «seguridad ilusoria basada en la amenaza de destrucción mutua», mientras que el presidente italiano, Sergio Mattarella, instó a «no olvidar».
«Hoy se conmemora el 80.º aniversario del bombardeo atómico de la ciudad japonesa de Hiroshima, y dentro de tres días recordaremos el bombardeo atómico de Nagasaki.
Deseo asegurarles mis oraciones por todos aquellos que sufrieron las consecuencias físicas, psicológicas y sociales de los ataques», declaró el Papa en la audiencia general en la Plaza de San Pedro.
El Pontífice destacó que «a pesar del paso de los años, estos trágicos acontecimientos constituyen una advertencia universal contra la devastación causada por las guerras y, en particular, por las armas nucleares».
El Papa también pidió que «la seguridad ilusoria basada en la amenaza de destrucción mutua dé paso a los instrumentos de la justicia, la práctica del diálogo y la confianza en la fraternidad» en el mundo contemporáneo, «marcado por fuertes tensiones y conflictos sangrientos».
En la madrugada del 6 de agosto de 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, la Fuerza Aérea estadounidense lanzó la bomba atómica «Little Boy» sobre Hiroshima, que mató a más de 140.000 personas y destruyó al 70 por ciento de la ciudad.
Tres días después, otra bomba nuclear, «Fat Man», esta vez sobre Nagasaki, mató al menos a 74 mil personas.
En su mensaje por el aniversario de Hiroshima, el presidente Mattarella afirmó que los ataques a Hiroshima y Nagasaki tres días después fueron un «acontecimiento apocalíptico».»Esos trágicos acontecimientos, los múltiples sufrimientos padecidos en los años posteriores por los supervivientes, siguen siendo una advertencia para la humanidad que no puede olvidarse», declaró.
El jefe de Estado italiano subrayó que»en el escenario actual, marcado por guerras, crecientes tensiones y enfrentamientos, es preciso reiterar con firmeza que su uso, o incluso la mera amenaza concreta de introducir armas nucleares en los conflictos, constituye un crimen de lesa humanidad».
«La arquitectura global del desarme y la no proliferación de armas nucleares, una de las piedras angulares del sistema multilateral construido con tanto esmero tras la Segunda Guerra Mundial, no puede abandonarse, con el riesgo de acelerar un clima de confrontación», concluyó Sergio Mattarella.Ansa Latina.
