La televisión: un modelo en crisis, que construye fortalezas

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Por Pablo Noé. Director de Paraguay TV

Vivimos en un mundo de transformaciones, en donde el paradigma comunicacional está en una revolución permanente con la irrupción de las nuevas tecnologías al alcance de la población. En ese contexto la televisión busca posicionarse, compitiendo con otras pantallas, y hasta paradójicamente, compartiendo el espacio. Entonces ¿Cuál es el futuro de la estrella de los medios de comunicación?

Las características del mercado actual interpelan al modelo televisivo. El primer factor es el económico, ¿cómo sustentar un gigante que requiere mayor inversión de equipamientos y mas cantidad de mano de obra de profesionales? La contrapropuesta de contenidos se posiciona en los streamers, youtubers, tiktokers y generadores de audiovisuales que con un enfoque distinto, de alcance medible y recursos menos onerosos, siguen penetrando con más fuerza a un publico creciente.

El siguiente aspecto a analizar es el contenido. La solemnidad y formalidad cuasi perfeccionista de la televisión está siendo desplazada por la desfachatez y espontaneidad de la relevancia del momento en el que se genera el producto. La simbiosis entre generador y consumidor asumió que existen diferentes calidades tolerables de productos y no se detiene a esperar la perfección de sonido, video y vestuario, un sello de la TV tradicional.

Otro factor clave es la hipersegmentación de un mercado que ya no consume productos genéricos, el público afina cada vez más su mirada hacia videos de su interés. La vecindad del Chavo dejó de ser un salvavidas televisivo, el público actual consume de todo: los maratones de juegos electrónicos en vivo, las ediciones en mil versiones de la propia creación de Chespirito, las historias de generadores de contenidos en las que se ve de todo, viajes, comida, deportes, historia, sociedad, teorías de todo tipo, etc, etc, etc.

La salida a este escenario de caos e interpelación se está dando de manera orgánica, este acercamiento entre la televisión y los contenidos de plataformas se está dando de manera casi espontánea. Los generadores de contenidos, y los productores de televisión manejan los mismos principios, adaptando sus herramientas a sus objetivos. Las marcas publicitarias también están apostando a un modelo comercial diferente, buscan referentes de televisión (y otras áreas) para promocionar productos o servicios en redes de estos influencers. Así también, el propio público, que pasa de ver un noticiero, a una plataforma de videos en streaming apretando unos botones del control remoto.

Esta realidad reubica a la televisión, y más aún a la que trabaja con insumos públicos, con contenido periodístico como elemento de trabajo, en una posición de relevancia, ya que en medio de este escenario de variedad, siempre existe la necesidad de recurrir a fuentes seguras, con información comprobable. Obliga el periodista a volver al génesis de su práxis, aquel que señala la necesidad de consultar fuentes, a comprobar datos, verificar informaciones, escuchar todas las versiones. Solamente así seguirá ejerciendo un liderazgo que no puede ser relegado del menú de opciones en pantalla.

Toda crisis que interpela se transforma en una gran oportunidad. Este modelo televisivo que está en la mira, está adecuándose a su mercado con sus virtudes innegables. La TV continuará siendo el factor clave de legitimar productos, contenidos y protagonistas. Quizá haya perdido la exclusividad y las plataformas ya se instalaron como alternativas dentro del zapping diario, pero eso no es excusa ni resta fuerza para seguir construyendo contenidos televisivos de calidad, y cuando se habla de periodismo, que estén al servicio de la construcción de una sociedad mejor para todos.

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