La variante Delta del covid se extiende en Francia y la cuarta ola golpea a los más jóvenes

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París.-Francia en rojo por el Covid, especialmente entre los jóvenes, a causa de la variante Delta. En los últimos siete días, la tasa de incidencia es de 248 por 100.000 habitantes en París, cuando en Europa han comenzado a bajar los números de la pandemia.

Este miércoles se declaró el estado de urgencia en Guadalupe, Saint Martin y Saint Barthelemy, en las Antillas francesas.

Gran Bretaña proyecta levantar las restricciones de viaje para turistas vacunados con dosis aprobadas de Estados Unidos y la UE desde el próximo lunes, sin cuarentena, pero hasta ahora no se sabe que harán con Francia.

Una decisión que permitirá reunir a miles de familias, que llevan 18 meses sin verse. Hay otros ocho países europeos donde la epidemia está retrocediendo. Entre ellos España, Portugal, República Checa y los Países Bajos, donde los casos pasaron de 10.000 a menos de 6.000 en una semana.

Esta es la cuarta ola del Covid en Francia pero menos fuerte, con menos hospitalizaciones y muertes pero 21.000 casos diarios.

La senadora oficialista de la República en Marcha, Caroline Abadie, trató de justificar el pasaporte sanitario, en el debate en el Senado, y las restricciones sanitarias con el siguiente argumento: «Esta variante Delta tiene una carga viral 1260 veces superior a la primera”.

Los médicos infectólogos la consideran “un súper contaminador”: reúne todas las condiciones de él.

Las autoridades francesas quieren acelerar la vacunación y esperan llegar a 50 millones de vacunados antes de septiembre. Invitan a los padres a vacunar a los chicos de 12 a 17 años para garantizarles el acceso a la educación.

Actualmente uno de cada dos franceses está vacunado con la primera dosis. Pero existe un movimiento negacionista, que se opone a la vacunación y al pasaporte sanitario.

El pasaporte sanitario obligatorio fue aceptado por los parlamentarios en urgencia el fin de semana. Pero tiene aspectos controvertidos.

Debe ser analizado por el Consejo Constitucional, el máximo tribunal de la República, que puede modificarlo. El problema de los despidos a los no vacunados después de dos meses es violatorio de la Constitución, según los especialistas.

El pasaporte sanitario también afecta a los empresarios del espectáculo. La gente no quiere ir al cine porque debe mostrarlo, a los espectáculos en vivo y a los museos.

El nuevo documento altera la vida cultural en Francia. Los que están en contra denuncian que la baja en la cantidad de visitantes es enorme: del 50 por ciento y “a causa del pasaporte sanitario”.

El shock es menor en los museos. Exigen que sea anulado pero el gobierno rechaza la propuesta. Hay que esperar a los jueces constitucionalistas el próximo 5 de agosto.

Oficialmente el pasaporte sanitario entrará en vigor el próximo 9 de agosto, según lo anunció el portavoz del gobierno Gabriel Attal.

El debate de la vacuna obligatoria ya se ha instalado. En una encuesta del diario Le Figaro publicada este miércoles, el 62,1 por ciento apoya la vacunación obligatoria contra el 37,9 por ciento que se opone.

Junto al pasaporte sanitario, este tema divide al país después de 18 meses de epidemia, encierro y excepcionalidad. Si se puede atentar o no contra las libertades individuales en nombre de la pandemia es una discusión en Francia y divide a la sociedad.

Desde finales de junio, la cuarta ola de Covid-19, impulsada por la variante Delta, se ha expandido a un ritmo rápido. La cuestión de las medidas que deben tomarse para limitar el número de enfermos y muertos y evitar que los hospitales se encuentren bajo presión en unas pocas semanas está en reposo.

«Estamos en una carrera contra el reloj, y ahora es cuando se juega», dijo la jueza Farida Adlani, vicepresidenta del consejo regional de Ile-de-France, a cargo de temas de salud. Ella es enfermera en Aulnay-sous Bois, en un hospital de Seine-Saint-Denis, un suburbio de París donde no hay demasiados vacunados.

El aumento de la tasa de incidencia en París muestra la rapidez con la que se está extendiendo la epidemia.

Para la segunda quincena de junio, el número de personas diagnosticadas positivas en los últimos siete días había caído a menos de 30 por cada 100.000 habitantes. Desde entonces, la incidencia se ha disparado.

Hasta ahora cerca de 250 casos por 100.000 habitantes, uno de los criterios de «alerta máxima», con la presión sobre los servicios de cuidados críticos del hospital.

En París, la tasa es precisamente 248 por 100.000, según datos publicados este martes por Public Health France. Según este criterio, París es el departamento más afectado en Ile-de-France y uno de los más golpeados en Francia.

Si bien se trata de todas las edades, la nueva ola afecta principalmente a los jóvenes. La incidencia se ha disparado entre las personas de entre 20 y 29 años, que están menos vacunadas que el resto de la población, a pesar de llevar una vida social a menudo muy activa.

En este tramo, la tasa pasó en un mes de 45 a más de 615 nuevos casos por semana por 100.000 habitantes.

«París tiene muchos lugares festivos frecuentados por jóvenes», analiza Anne Souyris, asistente de salud de la alcaldesa, Anne Hidalgo. «Sin embargo, estos lugares de convivencia son, obviamente, lugares de contaminación», advierte.

Hasta ahora, esta cuarta ola en auge no ha puesto a los hospitales en dificultades. Como los jóvenes son menos frágiles, deben ser hospitalizados con menos frecuencia. Pero el saldo de entradas y salidas volvió a ser positivo en los establecimientos de la región.

«En Ile-de-France, el 22% de las camas de cuidados intensivos ya están ocupadas por pacientes con Covid-19», advierte Anne Souyris.

Aurélien Rousseau, director general de la agencia regional de salud (ARS), no se hace ilusiones: «Los hospitales volverán a estar bajo una gran presión», dijo el 25 de julio en Le Journal du dimanche.

«El mayor riesgo sería una llegada anticipada de la ola, en agosto, durante un período de escasez de personal», adelantó.

Las infecciones aumentan en la Costa Azul y en el litoral oceánico, donde han vuelto el barbijo y el cierre de restaurantes a las 23 horas en algunas playas. El gran temor es cuando los veraneantes regresen a su casa.Clarín.

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