Macron y Le Pen “afilan los dientes” de cara a un crucial debate electoral

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París.-Con los franceses disfrutando del primaveral “Lunes Santo” feriado, los candidatos presidenciales Emmanuel Macron y Marine Le Pen se preparan para el próximo gran combate. El debate presidencial del miércoles a la noche, el más difícil examen de la campaña para la candidata de Reagrupación Nacional.

El presidente Emmanuel Macron se entrena en el Eliseo, sin dejar sus actividades de jefe de estado. Pero este feriado lo dedicará a la preparación del debate en La Lanterne, la residencia en el jardín de Versalles.

Le Pen partió a Rouen y luego se instalará en el campo, en casa de unos amigos en el oeste de Francia, para descansar y relajarse antes del miércoles. Ella cree que el fracaso de su último debate fue porque estaba “muy cansada” tras la campaña.

Será diferente el escenario: estarán separados por 2 metros cincuenta ambos candidatos y los periodistas se encontrarán a cuatro metros. Se esperan más de 16 millones de franceses mirando el debate.

La líder del ex Frente Nacional deberá mostrar que no es la Marine del 2017, que Macron demolió como un profesor frente a una mala alumna. Un nuevo tono, que no sea ni antirepublicano ni patotero, respeto por el interlocutor y no equivocarse con las cifras de su propio programa electoral, si quiere ser creíble. Su mayor problema es su imagen de incompetente. Ha tenido 5 años para cambiarla.

Si busca seducir su electorado popular, deberá dar una respuesta coherente a sus delirantes y populistas propuestas sobre el poder de compra, la supresión de impuestos y una jubilación a los 60 años, que no es más financiable.

Los economistas y los constitucionalistas creen que el programa de Marine Le Pen es simplemente “inviable”. Una suma de propuestas populistas, que pretende imponer por referéndum e ignorando la Constitución francesa. Esa será su primera dificultad si llega al gobierno. El Consejo Constitucional, el máximo organismo jurídico, las podrá anular una a una y ella no podrá gobernar.

Su idea de crear una “prioridad nacional”, en términos de empleo, ayudas y alojamiento social, y suprimir la autorización de residencia de todo extranjero que no trabajó por más de un año y echarlo del país, es inconstitucional. El primer acto de gobierno de Le Pen puede generar una crisis constitucional sin antecedentes en Francia.

Su anti europeísmo puede dar origen a otro conflicto: una gran crisis en la UE, cuando se está produciendo la guerra en Ucrania y ella es favorable a Rusia y Vladimir Putin. Hasta ahora no condenó la invasión rusa a Ucrania y su campaña está financiada por un banco húngaro, a pedido de Putin.

Como sabe que el Brexit fue un fracaso en Gran Bretaña, piensa dinamitar a la UE desde adentro. Ya no promueve retirarse de la Unión Europea ni de la OTAN pero modificarlas. Ha cambiado su discurso pero no su “Frexit”· , en emboscada .

Para luchar contra la competencia extranjera va a reforzar las barreras contra mercaderías importadas bajo normas estrictas y quiere excluir a la agricultura de los tratados de libre cambio, como el Mercosur.

Son todas medidas que van a exasperar a Bruselas cuando Francia es contribuyente neta del presupuesto europeo. Su país representa el 5 por ciento del PBI mundial y Le Pen busca romper la alianza entre Francia y Alemania.

Entre los familiares que la ayudarán a prepararse, está Philippe Olivier, su asesor especial, Renaud Labaye, su jefe de gabinete y Christophe Bay, su director de campaña.

En estas horas habrá training de Le Pen. Un graduado de la ENA hará el papel de Macron en el ring side del debate.

En Avignon, Le Pen quiso conquistar a la izquierda y les recordó “el desprecio del presidente por el pueblo francés”. No podrá repetirlo si no quiere perder. Marine no podrá ceder a la provocación, a la chicana. Si no consigue la madurez política, una altura de jefa de estado, Macron podrá destrozarla, como en el 2017. Un ridículo que dura hasta ahora , ante las expectativas del nuevo debate.

El presidente vuelve a sus fieles para prepararse para el gran debate: su ministro de Agricultura, Julien Denormandie, Alexis Kohler, secretario general del Elíseo e Ismaël Emelien, cofundador de ‘En marcha”, su partido, y ex asesor del presidente.

Si hay algo que sabe hacer Macron es debatir. Le encanta. Le recordará a Le Pen sus incoherencias, sus cambios de opinión, su amenaza de expulsión de extranjeros, su xenofobia, su vínculo con Putin.

Pero deberá contener su arrogancia, sus “pequeñas frases” despectivas, que los franceses detestan de su personalidad, la idea de que defiende los intereses de los más poderosos cuando debe conquistar a los Melenchonistas que quieren votar en blanco y a los abstencionistas.

«Vamos a recordar cómo sería Francia hoy si ella hubiera estado al mando y señalar todos los cambios en su proyecto sobre la Unión Europea, sobre las pensiones, sobre Rusia», aseguró uno de los asesores de Macron.

El jefe de estado buscará repetir lo que ya adelantó en su tour a Mulhouse, en el Gran Este, donde la pandemia del COVID fue tremenda, con gran número de muertos. Le Pen “Iba a tratar a las personas con cloroquina y con una vacuna rusa ineficaz”, recordó Macron el 12 de abril, frente a los enfermeros.

En Marsella, Emmanuel Macron lanzó otra frase letal contra Le Pen: «Es una elección de civilización» la que se jugará el próximo domingo.

«La elección que tenemos ante nosotros, han entendido, no es simplemente la elección de un presidente de la República. Es de hecho una elección de civilización», afirmó el jefe de estado. Llamó a sus partidarios de «no silbar a la ultraderecha sino vencerla el 24 de abril».

Si bien la brecha en la segunda vuelta entre los candidatos es relativamente pequeña, el presidente ha optado por dramatizar su reelección.

Él jamás menciona a Le Pen o su partido pero recuerda al Frente Nacional, como se llamaba el partido antes de ser rebautizado, en su proceso de desdiabolización.

Volvió a asegurar desde el Palais du Pharo en Marsella que la votación del 24 de abril sería un «referéndum», «a favor o en contra de la Unión Europea», «a favor o en contra de la ecología», «a favor o en contra de nuestra juventud» y «a favor o en contra de nuestra República».

Mientras Marine Le Pen llama a una «revolución de referéndum», creyendo que «solo el pueblo debería tener la posibilidad de revisar la Constitución», y no el Parlamento, Emmanuel Macron lanzó un nuevo ataque.

“Tengo una diferencia profunda con la candidata de extrema derecha. Yo estoy por reformar la Constitución, respetando la Constitución. Ella, ella propone una reforma de la Constitución sin respetar la Constitución. Se hace muy bien en Hungría”, denunció el presidente Macron,en la radio pública. «Es grave» puntualizó.

Al señalar con el dedo a Budapest y a su presidente, Viktor Orban, Emmanuel Macron remitió a la visita de Le Pen en noviembre a Hungría. Allí fue muy calurosamente recibida por el presidente húngaro, que está sujeto a sanciones de la Comisión Europea por no respetar el estado de derecho.

Rusia y Ucrania tampoco estarán afuera del debate. Hasta ahora Macron lo ha evitado. Pero su portavoz Gabriel Atta la acusó hoy: “Vladimir Putin está en usted por todos lados: en sus cuentas de banco, en sus publicidad, aun en su programa cuando habla de una alianza con Rusia”, lanzó el secretario de estado.

“Por o contra nuestra República”. Ese será la base del debate de Macron con Marine Le Pen. Denunciará que ella quiere reformar la Constitución sin respetarla y su “violencia verbal” y que “no quiere ver a la gente que no piensa como ella». Clarín.

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