Mujeres luqueñas elevan su calidad de vida mediante oficios aprendidos a través del programa «Ñapu’ãke»

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Asunción, Agencia IP.- Mujeres del territorio social Cerro Corá de Luque y que son beneficiarias del programa «Ñapu’ãke» impulsado por la Oficina de la Primera Dama (OPD) accedieron a capacitaciones para generar sus propios ingresos y así elevar su calidad de vida. En total fueron beneficiadas 650 familias que habitan en la comunidad.

El programa Ñapu’ake («A levantarnos» en idioma Guaraní) tiene como objetivo empoderar a las mujeres a través de las capacitaciones brindadas en distintas áreas como gastronomía, horticultura, costura, belleza, fontanería, electricidad y piscicultura.

La coordinadora del programa Ñapu’ãke, Susana Barúa, en entrevista con la Agencia IP explicó que, mediante la instrucción y la práctica en el área de cocina saludable que vienen desarrollando, las mujeres son preparadas para que elaboren leche, jugos y platos a base de soja.

Así también refirió que muchas de ellas optan por aprender el oficio de panadería y confitería, y que muchas ya generan sus propios ingresos mediante la venta de medialunas, pastafrolas, galletitas, cupcakes y panes caseros.

Foto: OPD

“Muchas ya salen a recorrer los barrios cercanos al territorio social para poder vender sus productos y así generan cierto ingreso para sus hijos. Acá habitan 650 familias con un promedio de 5 personas por familia. Por ello el alcance que tiene este tipo de programas en los territorios sociales es determinante para elevar su nivel de vida”, resaltó en el curso de la entrevista.

En cuanto a las que optan por la peluquería refirió que algunas ya abrieron su pequeño negocio, y otras hacen peinados y cortes a domicilio.

Barúa explicó que, no solo hay que tener en cuenta el ingreso económico que puede generar a sus familias, sino que también a muchas de ellas el programa les ayuda “a sentirse útiles, tienen una actividad que les impulsa a seguir adelante, ocupan su mente y tiempo en actividades que le ayudan a elevar metas, proyectarse al futuro”, reconoció la máster en Agronegocios y coordinadora de Ñapu’ãke.

Foto OPD

Dijo que, otro punto que cabe mencionar es que, ellas se sienten seguras al ver que hay instituciones que “se preocupan por su bienestar” y que le dan seguimiento para que ellas puedan “sostenerse en el tiempo”, dándole no solo capacitación sino a su vez herramientas y cursos de educación financiera.

En cuanto a las herramientas que provee el programa a las participantes, Barúa explicó que dependen del curso al que se inscriben y que ellas pueden optar por todos los cursos que le interesen. 

Para la producción de leche de soja, por ejemplo, se les instala una máquina procesadora de soja con la pasteurizadora. «Por medio de estos equipos se procesa el jugo de soja que sale pasteurizado y el bagazo. Así también le estregamos la vestimenta adecuada para que el producto sea inocuo desde la cofia, guantes, delantales, botas de goma», refirió la doctora en veterinaria y encargada del programa. 

Además dijo que se equipa el lugar con mesas de acero inoxidable, y se les enseña cómo realizar el esterilizado de las botellas en las que distribuyen la leche y jugo de soja. «Nosotros le proveemos también de un motocarro, por medio del cual la leche y jugo de soja es distribuido para el consumo de las familias de la comunidad, en especial se destina al consumo de las criaturas», resaltó. 

El banco de leche de soja del programa programa «Ñapu’ãke». Foto: OPD

Aseguró que también se destina un lugar, el cual se equipa y destina exclusivamente para almacenar los granos de soja que son donados por Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). 

Barúa afirmó que los insumos y herramientas son totalmente proveídas por el programa de manera gratuita y de acuerdo al curso, sea este el de peluquería, panadería y confitería, horticultura, confección u otros.

A su turno la referente del territorio social Cerro Corá, Pastora Fernández, manifestó que el programa Ñapu’ãke es muy importante para las mujeres que son madres de familia ya que aprendieron a elaborar leche de soja en grandes proporciones, producto que a su vez es distribuido a las criaturas de la comunidad para que la leche vegetal sea parte de su esquema alimenticio.

«A mí me llena de alegría salir y repartir la leche a cada niño de mi comunidad. Me satisface muchísimo el trabajo que estoy haciendo, lo hago con mucho amor. Antes no sabíamos ni hacer un pan para darle a nuestros niños, ahora ya podemos hacer panes para vender y también para autoconsumo», aseguró finalmente la beneficiaria y encargada del banco de leche de soja de la comunidad.

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