Rusia aumenta la tensión y amenazó con un posible “baño de sangre” en el este de Ucrania

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Moscú.-El ministro de Exteriores, Seguei Lavrov, pidió que se cumplan los acuerdos vigentes con el gobierno de Kiev. La región está convulsionada por las revelaciones sobre el espionaje ruso en el Este europeo y la expulsión de diplomáticos extranjeros de Moscú.

El ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, advirtió este miércoles de que la posible modificación de los Acuerdos de Minsk podría provocar un baño de sangre en el este de Ucrania. Las fuertes declaraciones se producen en medio del escándalo desatado por el espionaje del Kremlin en República Checa, nación que acusa a los agentes de Putin de atentar contra empresas locales relacionadas a la provisión de tecnología militar a Ucrania.

En una entrevista con la agencia de noticias rusa Sputnik, el jefe de la diplomacia rusa acusó al Gobierno del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, de buscar invertir el orden de implementación de los acuerdos.

Para ello explicó que, la idea de Zelenski sería “hacerse en primer lugar con el control de Donbass, incluida la frontera con Rusia, y solo después (…) celebrar elecciones o amnistiar a los excombatientes”. Según Lavrov, es “obvio que si lo hiciesen de ese modo, si alguien les dejara hacerlo, habría un baño de sangre”.

Las hostilidades dejaron hasta la fecha unos 13.000 muertos, según estimaciones de la ONU

En este sentido, sostuvo que Occidente no ha “podido o querido” obligar a Kiev a que “cumpla con los Acuerdos de Minsk en estricta conformidad con la secuencia prevista de los mismos”.

“El control de la frontera es el último paso, que se da una vez que esos territorios tengan estatus especial consagrado en la Constitución de Ucrania, una vez que celebren elecciones libres reconocidas como tales por la OSCE, etc.”, explicó.

Así, subrayó que es necesaria una amnistía total para los combatientes y no una selectiva. Los Acuerdos de Minsk, suscritos en septiembre de 2014 y en febrero de 2015, sentaron las bases para una solución política al conflicto, pero no derivaron hasta ahora en el cese de la violencia. Las hostilidades dejaron hasta la fecha unos 13.000 muertos, según estimaciones de la ONU.

Moscú, en este sentido, asegura que quiere evitar una guerra en el este de Ucrania. “Si eso depende de nosotros y de las milicias, en la medida en que podamos entender sus enfoques de principio, entonces se puede y se debe evitar una guerra”, dijo Lavrov.

Al mismo tiempo, manifestó que Zelenski tiene intención de “mantenerse en el poder” y que para ello “está dispuesto a pagar cualquier precio”, incluso “apoyar a neonazis y ultrarradicales que siguen declarando terroristas a las milicias de Donbass”.

Además, reivindicó que ahora la responsabilidad de que Kiev cumpla los acuerdos es de Occidente. “Solo Occidente puede obligar al presidente de Ucrania a implementar lo firmado por su predecesor y por el mismo Zelenski en diciembre de 2019 en París”, dijo.

En este contexto, Lavrov ha afirmado que ahora “la verdad moral y jurídica internacional está de nuestro lado y del lado de la milicia”. Además, señaló los “errores de razonamiento” de Occidente sobre sus ejercicios militares.

“Ustedes recordarán esos gritos de que Rusia avanzaba sus tropas hacia las fronteras de Ucrania (…) Y luego cuando anunciamos la terminación de los ejercicios, desde Occidente empezaron a oírse exclamaciones malévolas de que Rusia se había visto obligada a dar marcha atrás, de que se había replegado (…) Esos países se hacen ilusiones”, expresó Lavrov.

Para él, el objetivo de estos países es aprovechar esta situación para hacer creer que su voz y su postura son “decisivas” en las relaciones internacionales. Las Fuerzas Armadas de Rusia concluyeron sus maniobras el pasado 22 de abril en el este de la península de Crimea, en las que participaron más de 10.000 efectivos, 1.200 equipos militares y 40 buques de la Armada.

Los países de la OTAN consideraron los entrenamientos de las fuerzas rusas como un “acto agresivo” contra Ucrania. Sin embargo, el Kremlin las acusaciones y defendió que su país se encontraba trasladando sus fuerzas militares dentro de su propio territorio.

El ministro ruso aprovechó la ocasión para acusar a Reino Unido de tratar de socavar las relaciones entre Rusia y la Unión Europea. “En lo que respecta a las relaciones entre Rusia y Europa, creo que, como antes, los británicos están desempeñando un papel subversivo activo y muy serio”, dijo.

Asimismo, señaló que los británicos salieron de la UE pero “están tratando de influir al máximo posible en las posiciones que tomen los miembros de la UE respecto a Moscú”, pero al mismo tiempo “nos envían señales proponiendo establecer algunos contactos”.Infabae.

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