Trump evasivo y Biden errático, en el segundo debate presidencial a distancia

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Washington.-Iban a enfrentarse cara a cara, pero Trump no aceptó el formato virtual. Sin embargo, cada uno salió hablar en foros televisados y en cadenas rivales.

El debate que no pudo ser finalmente fue un cara a cara a distancia. Al final, Joe Biden y Donald Trump salieron a confrontar en la noche del jueves, pero en foros televisados a cientos de kilómetros de distancia entre sí y en cadenas rivales, donde cada uno se sintió a gusto, de cara a las elecciones presidenciales en Estados Unidos del 3 de noviembre.

Con un formato de cabildo abierto, Donald Trump se mostró evasivo al ser presionado sobre si se realizó una prueba de diagnóstico para COVID-19 antes de su primer debate con el demócrata Joe Biden.»Tal vez lo hice, tal vez no lo hice», contestó.

Biden, a casi 1.900 kilómetros de distancia, criticó el manejo que la Casa Blanca ha dado a un virus que ha cobrado más de 215.000 vidas en el país, y señaló que la presidencia fue la responsable de cerrar una oficina de respuesta a pandemias creada durante el gobierno de Barack Obama.

Trump se mostró a la defensiva e insistió en que el país estaba dejando atrás al coronavirus, aun cuando su propia batalla contra la enfermedad asumió un papel protagónico.

En estos términos ambos candidatos se enfrentaron nuevamente, por así decirlo, en un duelo a distancia que, a falta de ser un debate directo, permitió que los contendientes polemizaran sobre la gestión de la crisis sanitaria, relaciones internacionales o teorías conspirativas a 19 días de la votación.

Los rivales presidenciales respondieron preguntas en distintas ciudades y en distintos canales: Trump en NBC, desde Miami, y Biden en ABC, desde Filadelfia.

Trump canceló sus planes de acudir al debate presidencial programado originalmente para el jueves, después de que los organizadores del evento señalaron que se realizaría de forma virtual debido al diagnóstico de COVID-19 del mandatario. Y después al vergonzoso primer encuentro repleto de interrupciones y chicanas.

Esta vez, la diferencia en el tono de los aspirantes fue inmediata y sorprendente.

Pero Trump fue Trump. Levantó la voz y fue beligerante, discutió con la anfitriona Savannah Guthrie, y se rehusó a condenar abiertamente al grupo conspiranoico QAnon, declarando de forma irritable que denunciaría la supremacía blanca, no sin antes quejarse sobre la línea de interrogación, y eventualmente diciendo por primera vez que aceptaría los resultados de una elección justa, pero sólo después de proyectar una extraordinaria cantidad de dudas sobre la posibilidad de que sean justas.

«Y luego preguntan: ¿Aceptará una transferencia pacífica (del poder)?»’, dijo Trump. «Y la respuesta es `Sí, lo haré’. Pero, al igual que todos, quiero que sea una elección honesta».

En tanto, Biden tomó una postura completamente distinta, mostrándose mucho más moderado con las preguntas de la audiencia.

El exvicepresidente, quien tuvo problemas de tartamudez en su infancia, titubeó ligeramente al inicio de la transmisión y en un momento cerró fuertemente los párpados y habló mucho más pausado para pronunciar con mayor claridad.

Ni los miles de kilómetros que separaron a los candidatos impidieron constatar los dos mundos excluyentes que representan. Donald Trump ofreció una cerrada defensa de su gestión de la pandemia, mientras que Biden lo acusó de no hacer «nada».

«Estamos llegando al final», aseguró Trump, a pesar del reciente aumento de casos en el país, en el canal NBC. «Hemos hecho un trabajo fantástico (…) Las vacunas están llegando y los tratamientos están llegando», afirmó.

«Estamos en una situación en la que tenemos más de 210.000 muertos y ¿qué hace? Nada», dijo casi al mismo tiempo el candidato demócrata.

Los dos candidatos no sólo estaban en estudios de televisión diferentes, sino que parecían habitar mundos diferentes respecto a la pandemia. Biden acusó a Trump de ocultar la gravedad de la amenaza sanitaria.

“Cuando empezó dijo que no lo dijo a nadie para que los estadounidenses no entraran en pánico. Los estadounidenses no entran en pánico. Él entró en pánico. Y no dijo nada a nadie”, subrayó el aspirante demócrata.

Trump admitió deber unos 400 millones por impuestos no pagados, un importe que calificó de insignificante considerando su fortuna.

“Comparado con los activos que tengo, todas estas magníficas propiedades alrededor del mundo, 400 millones de dólares es un porcentaje minúsculo de mi valor neto. Y no, no debo dinero a Rusia”, aclaró.

En cuanto a la agenda de Relaciones Exteriores, Joe Biden también criticó el balance de Donald Trump. «Estamos ahora más aislados que nunca en el mundo. Nuestros aliados están solos. El eslogan «America First» en realidad significa «América sola», dijo.

«Irán tiene ahora casi suficiente capacidad nuclear para construir una bomba. Corea del Norte tiene más bombas y misiles a su disposición. Nuestros aliados de la OTAN están diciendo públicamente que ya no pueden contar con nosotros. En el Pacífico, estamos igual de aislados. Japón y Corea del Sur están en desacuerdo, China se está desplegando, por lo que creo que estamos menos seguros hoy que en el pasado”, recalcó.

La campaña volvió a trastornarse por el coronavirus. La candidata demócrata a la vicepresidencia, Kamala Harris, suspendió sus viajes de campaña hasta el domingo «por precaución» debido a dos casos de covid-19 en su entorno.

Biden decidió, por recomendación de sus médicos, no interrumpir sus desplazamientos a pesar de otro caso descubierto en la tripulación de su avión, pero que permaneció «a más de 15 metros» y tenía, como el candidato, una mascarilla.

«Que esto sirva de ejemplo sobre la importancia de usar máscaras y de mantener una distancia física segura», tuiteó Biden, que este jueves volvió a dar negativo.

Un último duelo televisado está programado para el 22 de octubre en Nashville, Tennessee.

Para que un segundo debate televisado se lleve a cabo cara a cara, Joe Biden pone una condición: que el presidente proporcione una prueba de Covid-19 negativa.Clarin.

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