Concepción, IP.- La comunidad de Arroyito, ubicada en el distrito de Horqueta, departamento de Concepción, es una comunidad de gente trabajadora que busca su progreso y está en contra de cualquier grupo armado que atente contra la vida y las leyes, manifestaron este jueves sus principales dirigentes.
Reunidos en el kilómetro 77 de la ruta V, donde peticionaron ante las autoridades departamentales un camino de todo tiempo entre los siete núcleos comunitarios de Arroyito, sus dirigentes descartaron «el estigma» que se endilga a la comunidad como cuna y apoyo de grupos criminales como el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Marciano Jara Romero, docente de la escuela agropecuaria «Augusto Roa Bastos» del Núcleo 3 de Arroyito y conocido dirigente de la comunidad desde hace 26 años, afirmó a IP Paraguay que «Arroyito es una población con importante nivel de conciencia sobre la situación social del campesinado y cuenta con mucha gente preparada para plantear y buscar solución, cooperando con las diferentes instituciones del Estado».
«En Arroyito hay gente trabajadora, que tiene deseos de superación y hacer y ver progresar su comunidad. Dentro de la comunidad hay gente que se dedica a la apicultura, la producción de pequeña ganadería, etc. Siempre respetamos y defendemos la vida y por lo tanto descartamos cualquier situación que pudiera atentar contra la vida humana y especialmente contra las leyes y las instituciones del Estado», dijo.
Jara reconoció que no se puede descartar que algunos de los que hoy integran grupos terroristas hayan vivido en algún momento en la zona, pero que actualmente no existe ningún vínculo.
«Fácilmente se pone como excusa de que somos supuestamente gente peligrosa, que estamos implicados con los grupos armados, pero eso no se ajusta a la realidad ni puede usarse como argumento para desatender nuestras necesidades sociales. Desde los medios de comunicación también muchas veces se magnifica y generaliza la situación en el norte, sin embargo cuando se recorren estos lugares se percibe otro ambiente, en el que hay más gente trabajadora y que busca prosperidad en sus comunidades», dijo.
El docente y dirigente refirió que la mayoría de las 820 familias de la comunidad se dedica a la agricultura familiar campesina, enfocada a la agroecología y que la comunidad siempre planteó el desarrollo real de una reforma agraria.
Señaló, por otro lado, que aún hoy, luego de 26 años de su creación, la comunidad tiene muchas necesidades básicas insatisfechas, como un sistema adecuado de agua corriente adecuado, más puestos de salud, medicamentos y profesionales, y la regularización en la tenencia de las tierras. «Lastimosamente muchas veces las instituciones públicas no brindan respuestas debido al prebendarismo y clientelismo político que impera en ellas», lamentó.
Finalmente señaló que hoy en día se ve una mayor cantidad de programas que se implementan desde el gobierno a beneficio de las comunidades pobres como Arroyito, pero lamentó que se sigan «sectarizando y partidizando» estos programas, «priorizando el interés electoral y partidario». Consideró que la ayuda a los sectores más pobres, que debe ser coordinado, institucional y transparente.
