Contundente paro contra Tabaré, que advirtió que no cederá a los sindicatos

Montevideo.- Reclamo por una suba en los salarios del sector privado; el gobierno se niega para no alimentar la inflación

Los sindicalistas votaron a los actuales gobernantes, e incluso estuvieron en las listas de candidatos al Parlamento. Los gobernantes, durante la campaña electoral, posaron en las fotos junto con los militantes gremialistas. Hoy están enfrentados. Pero todos bajo el mismo paraguas político. Y el enfrentamiento no es menor.

Uruguay vivió ayer una jornada de paro general nacional, que paralizó las oficinas públicas, los bancos, la educación estatal, el transporte público, muchas industrias y algunos comercios. Los sindicatos reclamaron al gobierno una mejora de las pautas salariales para el sector privado.

Al caer la tarde, llegó la respuesta: el ministro de Economía, Danilo Astori, declaró que no habrá mejora a esas fórmulas. «Seguimos asociados a estos lineamientos salariales y a luchar sin tregua contra las presiones inflacionarias», dijo el ministro.

El gobierno presentará hoy las pautas para estipular salarios de empleados públicos para el quinquenio. Fuentes oficiales dijeron a LA NACION que se planteará mantener el poder adquisitivo a la masa salarial estatal, y dar mejoras puntuales a sectores identificados como prioritarios.

Dada la desaceleración de la economía, el deterioro fiscal y las presiones inflacionarias, el gobierno decidió recortar gasto público y moderar la suba salarial, que ha sido muy fuerte en la última década.

El personal ocupado en la industria viene en baja durante los últimos meses y hay empresas que despiden empleados buscan bajar salarios para mantener las fuentes de trabajo.

Los gremios quieren que los nuevos convenios para 2015-2018 aseguren aumento de poder adquisitivo, tanto para estatales como para privados, y presionan al gobierno de Tabaré Vázquez para que adopte un vuelco a la izquierda, cargando peso tributaria a las empresas y saliendo de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y Europa.

También los sindicatos reclaman que Tabaré de continuidad a la obra de un estadio deportivo y centro de espectáculos que había impulsado el gobierno de José Mujica, y que el tribunal que controla los gastos del Estado había entendido que era inconstitucional e ilegal.

Eso es parte de la pulseada política e ideológica entre la izquierda que tiene a Mujica como su referente, y las corrientes afines a Vázquez y al ministro Astori.

El de ayer fue el primer paro contra el gobierno de Tabaré. Durante su mandato, Mujica no enfrentó una medida de ese tipo.

La mayoría de los dirigentes sindicales son de grupos del Frente Amplio (FA) que impulsaron la candidatura de Mujica. El Partido Comunista tiene escasa representación parlamentaria, pero domina varios sindicatos obreros.

Los dirigentes del Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT) estimaron que «un millón de personas» acataron la convocatoria al paro. Teniendo en cuenta que la población ocupada es de un 1,6 millones, la cifra parece exagerada.

ALTO ACATAMIENTO

El centro de Montevideo mostró actividad reducida, los supermercados y shoppings estuvieron abiertos y circularon taxis y servicio de ómnibus de emergencia. Pero en el gobierno admitieron que la paralización fue importante.

Durante todo el horario de jornada laboral, Tabaré reunió a su Consejo de Ministros para definir el contenido del proyecto de presupuesto nacional, que debe ir al Parlamento antes de fin de mes.

El presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, dijo que la gremial tiene «que dar la batalla para que los empresarios tengan menos ganancias y los trabajadores un mayor salario».

Los sindicatos tuvieron un día que se complicó por otro tema de la agenda. Las autoridades del centro de reclusión y rehabilitación de menores infractores denunciaron a sindicalistas de esa dependencia por una golpiza a internos que estaban en un intento de motín.

En las imágenes del episodio -filtradas a la prensa- se ve al vicepresidente de la central sindical PIT-CNT, José Lorenzo López. El caso se convirtió en un escándalo que opacó en los medios el impacto del paro.