El senado de Brasil vota sobre el futuro de Dilma Roussef

Brasilia.-Este miércoles, ochenta y un senadores decidirán el futuro político de la hasta ahora Presidenta Dilma Roussef.

Está previsto que el senado inicie una sesión para determinar si se inicia un juicio político contra la mandataria. Son 81 los senadores con derecho a voto y a ejercer la palabra. Se necesitan 41 votos para activar el juicio político contra Roussef.

Si esto ocurre, Dilma inmediatamente sería suspendida en forma temporal de su cargo por 180 días: mantiene la función, pero no las mientras es investigada y prepara su defensa.

En ese caso, el Vicepresidente Michel Temer tomará temporalmente el cargo hasta fines de noviembre, cuando el proceso vuelva a un comité especial del senado. Si es encontrada culpable será destituida.

Desde hace un mes, Roussef dice que se trata de “un golpe de Estado” y en el día de ayer aseguró que es una estrategia liderada por el ex presidente de la Cámara Eduardo Cunha, en alianza con el Vicepresidente Temer.

La moción para destituir a Rousseff se inició en diciembre. Cunha -entonces presidente de la Cámara de Diputados – acusó a la mandataria de violar las leyes presupuestarias con préstamos de bancos estatales para cubrir el déficit en el país y pagar los programas sociales en el período previo a su reelección en 2014.

Este lunes parecía que la situación daría un giro dramático, cuando el presidente interino de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhao, anuló la votación del mes pasado. Maranhao sustituyó a Cunha después de que este fuera suspendido por el Tribunal Supremo de Brasil.

El movimiento de Maranhao encolerizó y desconcertó a muchos, pero solo un día después, dio marcha atrás, escribiendo una carta anunciando que había revocado su decisión.

El país se enfrenta a desafíos en numerosos frentes, desde el virus del Zika a los Juegos Olímpicos de 2016, que se deben inaugurar en Río a principios de agosto. Rousseff podría quedar fuera de esa inauguración si avanza el juicio político. Y no solo eso. El país se enfrenta a una agobiante recesión que ha dejado a cientos de miles sin empleo y el cierre de miles de empresas.

Pase lo que pase, será un período convulso. Los partidarios de Rousseff se han comprometido a tomar las calles, lo que garantiza una larga, y potencialmente desordenada, batalla por delante.