Dos ideas, dos candidatos. Colombia escoge entre visiones extremas

Bogotá.-Colombia es hoy el laboratorio donde se desarrolla un nuevo capítulo de la lucha emprendida por dos miradas globales: la de Estados Unidos, que pretende extender por el continente un modelo político como el de Argentina, Ecuador o El Salvador; frente a sectores de izquierda y progresistas del tipo Brasil o México, que temen que el espacio ganado en las últimas décadas se pierda.

La lucha de esas dos miradas la encarnan el candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda, cuyas propuestas de gobierno ponen a Colombia ante dos escenarios contradictorios.

De la Espriella, quien parte como ganador antes del balotaje por sumar la mayoría de votos en primera vuelta, propone un gobierno de mano dura respaldado por la Casa Blanca.

Cepeda, visto por Trump como «un marxista de la izquierda radical», propone el diálogo, la defensa de los derechos humanos y el respaldo a las víctimas de la violencia, en un contexto en el que la violencia urbana y rural ha aumentado a niveles que se creían superados con el acuerdo de paz con las extintas Farc.

Un estudio divulgado hoy por la ONG Fundación Ideas para la Paz (FIP) aseguró que Colombia está ante un «escenario de seguridad» que es «más complejo, fragmentado y desafiante» que hace cuatro años, dado que los grupos armados ilegales han crecido, multiplicado y adquirido mayor presencia, fuerza, tecnología y ampliado su número de integrantes, mientras que las fuerzas militares se han reducido, operan a la mitad de su capacidad y tienen problemas de financiación y liderazgo.

Ante ese panorama de la Espriella propone fortalecer la inteligencia, crear grupos que combatan la criminalidad desde los barrios hasta las regiones, experimentos que en el pasado le dieron paso a grupos paramilitares y paraestatales, además del reintegro a las tropas de veteranos y reservistas.

El candidato respaldado por el movimiento Defensores de la patria sugiere construir una decena de mega cárceles y destruir 330.000 hectáreas sembradas con hoja de coca, para lo cual acudiría a «todas las herramientas que nos permite la ley y la tecnología con la fumigación aérea, la erradicación manual, la persecución a los capitales de los narcos, la extinción de dominio express, la sustitución y la extradición».

Su contradictor, Cepeda, se inclina por una política alejada de las armas que le lleve progreso a las poblaciones más empobrecidas y alejadas, que es donde justamente dominan esos grupos al margen de la ley, con la construcción de vías, escuelas, servicios básicos, presencia de la justicia, en una jugada política que ha denominado «triángulo dorado para la prosperidad».

Además, sugiere implementar en su totalidad los acuerdos de paz pactados con los exFarc en 2016 y mantener los diálogos de paz en marcha con la advertencia de que no serán «ejercicios retóricos» sino orientados a obtener «resultados concretos, verificables y medibles» con «líneas rojas innegociables» como la violencia contra niños, mujeres y líderes sociales.

En materia económica, las propuestas son igual de disímiles.

De la Espriella plantea algo similar a lo ejecutado por el presidente argentino, Javier Milei, pese a que el país no está en unas condiciones económicas similares.

En ese sentido, su eventual gobierno reduciría a una «cuarta parte» el «tamaño del Estado», buscaría alcanzar un superávit fiscal primario con un ajuste a las finanzas de unos 20 mil millones de dólares, sumado a la reducción de la carga tributaria a las empresas y suprimir los controles estatales y sociales a las concesiones, entre otras medidas.

Por su parte, Cepeda sugiere superar la «dependencia histórica» de las exportaciones de materias primas y encaminar al país hacia la industrialización apoyada por la ciencia, la tecnología y la innovación.

En ese contexto, el Estado sería un «promotor» del desarrollo económico, sin intervenciones estatales al libre mercado, pero buscando fortalecer y mejorar las empresas gubernamentales existentes, con respeto por las comunidades y el medio ambiente.

Otro de los puntos de choque entre las dos miradas está en el tema energético; mientras de la Espriella pretende aumentar la producción de petróleo y gas, incluso acudir al fracking, que tiene un número alto de opositores por los riesgos ambientales respecto de las fuentes hídricas; Cepeda sugiere mantenerse en la línea del actual gobierno de ir hacia la transición energética y alejar cualquier concesión minera o petrolera de zonas frágiles como la selva amazónica, los páramos y los acuíferos.

León Valencia, director de la oenegé que estudia el conflicto armado interno, sostuvo en un análisis de la elección del próximo domingo que se trata de «una batalla política y cultural» entre la nueva derecha y la nueva izquierda.

El primero está en Estados Unidos con Trump, en Argentina con Milei y en El Salvador con Bukele. El segundo está en Brasil con Lula, en México con Claudia Sheinbaum y en Colombia con Petro», describió el analista sobre la decisión de los colombianos en el balotaje.AnsaLatina.